Sistema Básico de Pischinger


EL SISTEMA BÁSICO DE PISCHINGER

Dr. F. Perger, med. Jefe

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Del grupo de trabajo de:


INVESTIGACIONES FOCALES Y DE REGULACION

Policlínica de la Ciudad de Viena

Director: Prof. Dr. med. W. Zischka-Kono


INSTITUTO LUDWIG-BOLTZMANN

Departamento de investigaciones sobre reumatología y suceso focal

Director: Prof. Dr. med. F. Endlery

Docente: Dr. med. N. Thumb

Traducción: Dr. Jorge Alberto Duque Mejía

Academia Latinoamericana de Medicina Biológica

Septiembre, 1979

Recapitulación.


10. Estructura histológica del sistema básico.

20. La topografía del sistema básico.

30. El líquido tisular extracelular.

40. Las funciones normales del tejido básico.

50. Las regulaciones alteradas.

60. Las causas de las alteraciones en la regulación.

70. Influenciabilidad terapéutica del sistema.

80. Las consecuencias clínicas.

90. Problemas por resolver.

Conclusión.

Bibliografía


RECAPITULACIÓN


El sistema básico según PISCHINGER es el portador de las funciones inespecíficas de defensa. Las investigaciones que ahora cumplen 30 años de haber sido iniciadas han demostrado que a este sistema y a sus funciones les corresponde el papel central energético en todo el suceso de defensa. Respecto de sus funciones di-rectrices en el terreno extranerval hay aún mucho por aclarar pero por lo menos se conocen ya dos sustancias: los ácidos grasos tres veces conjugados (ácidos trienos de PISCHINGER y LUTZ, 1949) y un complejo que consta de nucleótidos (PISHINGER 1978). Dichas sustancias se encargan pues de dirigir funciones en el organismo y su falta conduce a alteraciones definibles de las funciones de defensa. Presentaremos el sistema básico en 9 apartados (véase el índice).


Brevemente también las posibilidades de ejercer sobre el una influencia terapéutica así como también las consecuencias clínicas y los problemas que aún quedan.


El 15 de julio de 1979 celebró el profesor Dr. Alfred PISCHINGER sus ochenta años. Por dicho motivo, tan digno, hemos resuelto resaltar su mérito principal, el descubrimiento del sistema básico no sólo nos abrió dimensiones completamente nuevas para la investigación de las funciones de defensa sino que nos ayudó esen-cialmente a cultivar un pensamiento analítico funcional en contraposición con la actual manera entronizada estática casual de investigación (analítico-funcional vs. estático casual).


A primera vista puede sorprender el que haya sido precisamente un experto en morfología el descubridor de un sistema que según él solo puede ser entendido en toda su importancia si se le aprende bajo su aspecto funcional. Si se conoce a fondo el camino científico  recorrido por PISCHINGER veremos que desde la juventud venía conquistando para sí las condiciones que lo llevarían a su exitosa labor; Promoción en 1923, recibió su instrucción científica de RABL (Morfología y em-briología), de BETHE (Química fisiológica) y con MOLLENDORF se inició en química coloidal. Por sus primeros trabajos publicados se le considera como uno de los fundadores de la histoquímica, materia que sería pilar sustentador de sus posteriores investigaciones.


La investigación de mecanismos inespecíficos de defensa era, hasta entonces, un niño olvidado de la ciencia. La medición de la actividad de los diversos mecanismos de defensa y el juicio sobre su relativa importancia para la resistencia frente a infecciones, ofrece múltiples dificultades y ellas son las culpables de que el campo de los mecanismos inespecíficos de resistencia haya sido dejado de lado por tan largo tiempo (HUMPHREY y WITHE). Sucede que estas dificultades se debían a que aparte de PISCHINGER nadie podía decir qué sistema orgánico dirige las actividades inespecíficas de defensa. Ni el sistema inmune ni el sistema nervioso vegetativo dan la posibilidad de captar limpiamente regulaciones inespecíficas. El mismo Ferdinand HOFF, sin duda alguna uno de los mejores conocedores de funciones nervales y humoral – vegetativas, fracasó ante el hecho de que en procesos crónicos se diluye y pierde el antagonismo normal entre simpaticotonía y vagotonía. Es así como su “esquema circular de cambios vegetativos de fase” que recorrió el mundo entero, sólo tiene validez en funciones de defensa normales.


La senda ideológica que llevó a PISCHINGER a descubrir nuevos continentes científicos fue, al igual que todo acto creativo, una faena de difícil ejecución. Era ne-cesario hacer reconocer y respetar la importancia fundamental de un tejido valorado por la Universidad como “material de relleno” y descubrir que su líquido tisular formaba con el dicho tejido un sistema orgánico – conjugado. Había que explicar, a través del hallazgo de su histología, sus funciones, las que estaban escondidas detrás de influencias tan importantes como las del sistema nervioso vegetativo, del sistema hormonal y de las funciones inmuno específicas. Este proceso mental obligaba a poner en duda muchas enseñanzas universitarias que tenían que ser desenmascara-das como falsas. Quien podía superar internamente este rudo golpe estaba listo para presenciar tranquilo la forma como PISCHINGER refutaba limpiamente las falsas enseñanzas que, respecto de los procesos de defensa, se entregaban a los estudiosos. Es un hecho que muchos autores de épocas anteriores le habían dedicado su atención al componente celular del sistema básico: Bordeau en 1767, Reichert en 1845, Rindfleisch en 1869, Hertwig en 1881, Buttersack en 1910 y 1912 y Von MOLLENDORFF en 1943. A HERTWIG se debe el término de mesénquima y a BUTTERSACK el de sistema básico, pero a ninguno de los dos le fue posible comprobar su importancia, motivo por el cual sus interesantes trabajos cayeron en el olvido. PIS-CHINGER era uno de los pocos que conocía dichas publicaciones. En base a ellas y apoyado por la patología de la permeabilidad de EPPINGER pudo continuar su labor.


10. ESTRUCTURA HISTOLÓGICA DEL SISTEMA BÁSICO


Parece que la histología es bien sencilla: el sistema básico consta de las células del tejido conectivo blando indiferenciado (reticulocitos o fibroblastos), del líquido tisular extracelular, de los capilares y del plexo de fibras vegetativas nerviosas terminales.


Su íntimo contacto con el resto del organismo se lleva a cabo por vía aferente: mediante capilares y fibras nerviosas terminales, por la eferente a través, también, de las numerosas vías linfáticas. De hecho no luce como de mucha importancia pero  histológicamente muestra hechos muy esenciales: por ninguna parte se ve un con-tacto inmediato y directo entre células orgánicas con capilares o fibras nerviosas vegetativas terminales. Eso significa que cada estímulo y cada proceso metabólico entre las células orgánicas especia-izadas por una parte y capilares y fibras nerviosas terminales por la otra, tienen que llevarse a cabo a través del líquido tisular extracelular, de tal modo que cada reacción de tipo nerval, hormonal, vascular o inmunológico depende de la función mediadora (relee o sinapsis ubiquitaria) del sistema básico, si es que las células orgánicas específicas deben ser alcanzadas.


Esta estructura de apariencia tan sencilla se complica extraordinariamente cuando por estímulos irritativos se modifica su biopotencial, verbigracia el Ph. Es entonces cuando se transforman los reticulocitos que como células indiferenciadas aún son totipotenciales (según MAXIMOW) en diversas formas celulares claramente dife-renciadas y todos sabemos que las diversas formas externas que adoptan corresponden también a diversos deberes defensivos.


20. LA TOPOGRAFÍA DEL SISTEMA BÁSICO


La dependencia que tienen todos los procesos de la vida con el sistema básico, hecho que se documenta por la distancia entre células orgánicas y capilares y fibras nerviosas terminales, se patentiza aún más por la topografía. El sistema básico transfluye todo organismo íntegro, de la cabeza a la punta de los dedos de los pies, con excepción de las capas epiteliales más superficiales de la piel y de la mucosa. Es pues el único tejido corporal ubiquitario y, al mismo tiempo, el único sistema orgánico que permanece en con-tacto inmediato con todas las células orgánicas. Es, por tal razón, que sólo a través de este sistema es posible una reacción de la totalidad y esto hay que repetirlo terminantemente: cualquier otro proceso funcional, en última instancia, depende de su función transmisora.  Especialmente abundante lo encontramos en los tejidos subepiteliales, lo que cobra primordial importancia en la pared intestinal mientras que, por ejemplo, en el hueso es mucho menos denso.


30. EL LÍQUIDO TISULAR EXTRACELULAR


Queda claro que el líquido extracelular posee y juega una función transmisora. HAUSS y JUNGE-HULSING hablan muy correctamente cuando definen el sistema básico de PISCHINGER como una “vía de tránsito”. Su capacidad de rendimiento y su esta-do funcional depende de la constitución de sus componentes sustanciales (sustancias transmiter) y esto es válido tanto para procesos metabólicos como para señales de regulación nerval.


Sus propiedades biofísicas y bioquímicas no han sido aún aclaradas del todo pero lo que ya sabemos es que esta vía de tránsito no sólo tiene una función pasiva, sino que codirige activamente el rendimiento de todo el organismo.


Matriz extracelular


Relaciones recíprocas (flechas) entre capilares (8), sustancia fundamental  [PG/GAGs y glicoproteirias (1)], colágeno (2), elastina (3), células del tejido conecti-vo [mastocitos (4), células de defensa (5), fibrocitos (6)], axones terminales autonó-micos (7) y células del parénquima orgánico (10). Membrana basal (9).


El fibrocito (6) representa el centro de regulación de la sustancia fundamental. Este es el único tipo celular en retroalimentación con todos los componentes celulares y nerviosos, capaz de sintetizar la sustancia fundamental que se adapta eficazmente a las circunstancias que prevalecen habitualmente. Los mediadores primarios y los filtros de información son los PG/GAGs, las glicoproteínas estructurales, así como la película de carbohidratos de la superficie celular (glicocálix: línea de puntos en todas las células, colágeno y elastina).

 El líquido tisular extracelular normal se halla en un estado gelatinoso (estado gel), es pobre en proteínas, contiene abundantes mucopolisacáridos y un escogido y equilibrado contenido de electrolitos. Este contenido electrolítico -con excepción del calcio- corresponde al del mar original. Esto es bastante notable pues constituye uno de los poderoso argumentos que aseguran que el líquido tisular es el más antiguo sistema de comunicación entre células vivientes.


Contiene además lípidos sin saturar. Los más importantes son los ácidos grasos trienos que son secretados por los fibroblastos y por los leucocitos de la sangre, sobre todo por los monocitos (PISCHINGER). Mientras que los ácidos grasos esenciales (linol, linolen y ácido araquidónico) si están en exceso inhiben la defensa celular (MARTIN), los ácidos grasos tres veces conjugados e insaturados activan, en cada concentración, las funciones inespecíficas de defensa. Según investigaciones propias (PERGER, 1956) pueden denominarse dichos ácidos como sustancias hormonales anti-schock propias del cuerpo.


Sólo uno de los parámetros, el contenido de oxihemoglobina de la sangre venosa, no es determinado exclusivamente por el líquido tisular sino también por las anastomosis arteriovenosas que son dirigidas por el sistema nervioso vascular (BERGSMANN) el que a su vez es un receptor de alteraciones  periféricas.  Como ventaja de incalculable valor se comprobó que, a través de las numerosas comunicaciones capilares y linfáticas entre la circulación del líquido tisular y el sistema circulatorio sanguíneo, podrían determinarse en el suero de la sangre venosa los parámetros más importantes. Con qué pasmosa velocidad pueden llevarse a cabo reacciones, fue algo que pude comprobar por la aplicación endovenosa de sustancias irritativas inespecíficas: 30 segundos más tarde se pudieron encontrar en el otro hemicuerpo modificaciones significativas en el nivel electrolítico pero también vimos más allá de la cuota permisible de error alte-raciones en el contenido de proteínas totales y de sus fracciones séricas. Bajo estímulos irritativos se modifica el líquido tisular, pasa a un estado soluble (estado sol), cambia su contenido de mucopolisacáridos y electrolitos y aumentan las sustancias fluorescentes (lípidos no saturados).


Simultáneamente  aumenta  el contenido proteico, se producen edemas y el fenómeno de la quemotaxis = granulocitos son atraídos hacia el tejido y estos no sólo migran entre las células del endotelio a través de la pared capilar sino que son literalmente traspasados a través de las mismas células del endotelio (HUMPHREY y WHITHE). Esta permeabilidad variable de la pared capilar juega estrechamente con las células del tejido básico debido a que las células del endotelio, a pesar de su especialización, aún poseen un parentesco muy cercano con los fibroblastos (PI SCHINGER).


Aquí había pues dos barreras que debían ser superadas: una científica y la otra psíquica. La dificultad científica radicaba en la determinación de uniones alifáticas no saturadas en el suero y en el líquido tisular y que tenían enorme importancia como portadoras de regulaciones vegetativas por fuera d