Semillas Fuente de Salud y Vida


MEJOR EN FORMA DE ACEITE


Hay algunas semillas cuyas propiedades nutricionales se aprovechan mejor si se consumen en forma de aceite. Son especialmente destacable los siguientes:


CARTAMO.- Cualidades nutritivas similares al aceite se sésamo. Posee el mayor contenido de ácido linólico de todos los aceites comestibles poliinsaturados. Se han comprobado sus benéficos efectos para reducir el colesterol malo. El ácido linólico también favorece la absorción de calcio y por ello está muy indicado en casos de osteoporosis.


LINO.- Elevado contenido el ácido linólico. Posee gran valor terapéutico en los trastornos del cólon.


PEPITAS DE UVA.- Estas semillas son ricas en vitaminas A y C, taninos y antioxidantes y de ellas se extrae un aceite de suave sabor que aumenta el colesterol bueno (HDL).


SESAMO.- Con sus semillas se obtiene uno de los mejores aceites, ya que apenas se producen cambios en su estructura molecular durante el procedimiento.


ALGUNAS SEMILLAS ESENCIALES


ALBAHACA.- Son muy ricas en magnesio, gran calmante para el sistema cardiovascular.


CALABAZA.- Riquísima fuente de proteína vegetal natural (29%), así como de fósforo y hierro (1144 miligramos y 11,2 miligramos respectivamente por cada 100 gramos de pepitas). Además de calcio, magnesio y zinc, estas semillas contienen al menos tres grupos principales de compuestos activos: ácidos grasos esenciales, aminoácidos (cucurbitina -  antiparasitario y L-triptofano – antidepresivo) junto con vitaminas A, B1, B2, B6, C, D y K y abundante vitamina E. En su composición también figuran carbohidratos mucilaginosos y minerales Además de potenciar la libido, eliminan los parásitos intestinales y son excelentes para combatir los problemas de vejiga y próstata.


GIRASOL.- Probablemente las más populares de todas las semillas comestibles y también una fuente riquísima en vitaminas del complejo B, especialmente B1 y B3. Por cada 100 gramos de estas pepitas se obtienen 920 miligramos de potasio, 120 de calcio. 837 de fósforo y 38 de magnesio. Su proporción de tialina, niacina, vitamina E y D, así como de ácidos grasos no saturados es elevada. Son muy benéficas para el páncreas y la vesícula; lubrican los intestinos y ayudan en caso de sarampión. Además de tomarlas crudas o tostadas pueden germinarse fácilmente.


LINAZA.- Posee un elevado contenido de ácidos grasos no saturados, así como mucha vitamina F que puede aprovecharse dejando las semillas en remojo y sin hervir para tratar problemas intestinales. También son un laxante muy eficaz y natural en forma de té hervido e igualmente recomendable como enema para flatulencias, diarrea o infecciones intestinales. Algunos nutricionistas de renombre como Jensen recomiendan vivamente su inclusión en la dieta.


MANZANA MELÓN Y SANDIA.- Con frecuencia las semillas de estas frutas se descartan como inservibles, pero tienen un elevado contenido en calcio, fósforo y otros nutrientes esenciales. Se pueden tomar en forma de bebidas tras licuarlas o triturarlas con sus frutas respectivas e incluso en forma de aceite, como en el caso de las pepitas de uva. Las semillas de manzana son muy buenas para el corazón y los músculos; las de melón para tratar nefritis y enfermedades renales.


SESAMO (AJONJOLÍ).- Son semillas muy nutritivas y  ricas en lecitina y ácidos grasos para disolver el colesterol. También poseen abundante fósforo, niacina y vitamina E para el corazón, la circulación sanguínea y la utilización de oxígeno. Su consumo regular fortalece el organismo. Además de tomarse en aceite o licuadas, la leche resultante sustituye muy bien a la de vaca, también se pueden espolvorear molidas sobre frutas, ensaladas, sopas, etcétera. Otra forma de consumir las semillas de sésamo es en Tahini, especie de mantequilla muy nutritiva y rica en vitamina B3.



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